Foto: Inez Lamsweerde y Vinhodh Matadin
SOPHIA LOREN, Actriz: Shh
Bueno, no, digo, tómalo como un cumplido.
¿Cuántos años tienes tú, Larry?
71.
Eres mayor, mucho mayor que yo.
Mucho mayor. Y tú estás deslumbrante.
Gracias. Tú también. Cuando estoy en Ginebra te veo a diario y te ves absolutamente increíble.
Hice una película con él hace tres meses, se estrena pronto. Me fue estupendo con él y con la directora, Lina Wertmuller. Es una comedia maravillosa y disfruté cada momento del rodaje.
Se llama "Pepperoni ripieni e pesci in faccia". ¿Lo dije bien?
No, no. Pesci in faccia.
¿Y qué significa eso?
Relleno de pepperoni y pescado aplastado sobre tu cara.
¿Qué tal fue trabajar con Abraham, otro ganador del Oscar?
Maravilloso. Es una persona maravillosa, discreta, y un gran actor, que puede hacer desde drama hasta comedias. La pasamos bien juntos.
No hemos hablado desde que fallecieron Walter Matthau y Jack Lemmon. Y tú filmaste con ellos esa maravillosa película "Dos viejos gruñones". ¿Cuáles son tus recuerdos, primero, de Mattau?
Apenas lo vi, me enamoré de él, porque era una persona genial, con un gran corazón. Siempre estuvo a mi lado, sabía que estaba en una producción distinta de lo que suelo hacer en Itala, ¿Sabes?, y me ayudó mucho. Nunca lo olvidaré. Fui a su casa varias veces y conocí a su esposa; hacían una linda pareja. Los extraño mucho a ambos.
Yo también. ¿Y qué hay de Jack Lemmon?
Jack Lemmon era genial, y mucho más discreto que Walter, que andaba siempre como en las nubes. Jack era mucho más discreto y mucho más conservador. No lo conocí muy bien cuando filmé la película, pero pude adivinar que apreciaba trabajar conmigo.
Mira, yo soy de Nápoles, así que me gusta esa mezcla de drama y comedia. Y es que la vida no es sólo comedia, ni tampoco sólo drama. Es una mezcla de ambos.
Han pasado 42 años desde que ganaste el Oscar...
¿Qué dices? No lo sé. Lo olvidé.
El tiempo pasa rápido.
Mira, fue una sensación inolvidable y me parece que fue ayer cuando lo gané. Nunca se puede olvidar cuando se gana un Oscar. Nunca.
Foto : Lawrence Schiller
Pero tú no asististe a la ceremonia; Greer Garson recibió el premio por ti.
Bueno, recibir honores por tu carrera quiere decir que se premia cada cosita, cada pequeña película, todas las películas que has filmado, el conjunto de tu carrera. Eso es muy importante para mí, quizá más incluso que el Oscar de una película. Cuando recibes un Oscar por tu carrera, lo recibes por todas las películas que has hecho. Y eso es realmente genial, algo que nunca esperé de EE.UU., porque yo soy una actriz italiana y he filmado muchas películas: italianas, francesas, norteamericanas... Mira, cuando me dijeron que había ganado un Oscar por mi carrera, me dio más gusto que cuando gané el Oscar por "Dos mujeres".
Sophia Loren y Jane Mansfield
¿Porqué te gusta tanto actuar?
¿Qué quieres decir? ¿Cómo que me gusta actuar? Soy una actriz.
Como carrera...
Soy una actriz. Es mi pasión. Siempre he vivido para esto. Quería ser actriz desde que tenía 12 años, y aún ahora, me siento de 12 años y siento que cada película que hago es como si fuera la primera. Me encanta.
¿Te molestaba que te trataran como un símbolo sexual cuando todo comenzó, es decir, que miraban más tu apariencia que tu talento?
Bueno, así lo hacían. Pero ser un símbolo sexual, quiero decir, no para una actriz, sino para una mujer, es muy gratificante. Me gusta, por una cuestión de vanidad, pero eso no significa nada para mí definitivamente. Lo que me importa es lo que hago en mi vida como actriz, lo que le ofrezco al público con cada película que filmo: emociones. Eso es lo importante para mi. Nada más.
¿Pero no te molestaba al principio que las personas se fijaran en ti por tu apariencia?
No me importaba. Quiero decir, eso les incumbía a ellos. Yo sólo tenía que preocuparme por avanzar en mi carrera. El resto no me competía, nunca lo tomé en serio. Yo sólo quería ofrecer lo que sentía en mi interior, la emoción, y lo que quería ser en el futuro. Y comencé cuando tenía 15 años. Era muy joven.
Foto: Alfred Eisenstaedt
Foto: Alfred Eisenstaedt
¿Comenzaste en el cine o en el teatro?
No me preguntes eso. Soy muy tímida y nunca intenté hacer teatro. Los más increíbles autores de EEUU me han pedido muchas veces hacer teatro. Y siempre dije "no" sin saber lo que es estar en el escenario y hacer teatro. Por eso no sé qué responderte. No tengo idea... Nápoles y no tenía idea. "¿Y? ¿Qué quiere de mí?", le respondí. Yo tenía casi 15 años. Y él me dijo: "Quizás te pueda ayudar para que hagas algo en las películas". Y yo le dije: "Ok". No sabía lo que hacía, yo estaba allí con mi madre, que siempre estaba a mi lado. Hasta que un día me llamó a su oficina y me dijo que podía ayudarme para hacer algo que quizás podría convertirse en algo más. Él tenía que hacer una película llamada El oro de Nápoles. "¿Y esa película? ¿Qué es el oro de Nápoles?", le pregunté. Él me explicó que se basaba en un libro de un autor italiano y que le gustaría presentarme a Vittorio De Sica. Una semana después, teníamos cita con De Sica, que me dijo: "No tengo que ensayar nada contigo porque eres la persona adecuada para el papel". Yo pregunté cuándo comenzar y me dijeron que al día siguiente. Yo dije que era imposible, pero él insistió: "No. Sí es posible. Mañana te vas a poner en mis manos y voy a sacar lo mejor de ti para que hagas este papel".
¿Lo disfrutaste?
Sí. Al día siguiente, fui a Nápoles, hice la prueba y comencé a hacer películas. Esa fue mi suerte.
Sí, por supuesto, pero eso tomó más tiempo que una película.
Creo que Carlo comprendió exactamente quién era yo, lo que yo quería de la vida, y después, lo que signifiqué para él. Por supuesto, eso no ocurrió ni en unos meses ni en un año, sino quizás en tres o cuatro años, porque yo era muy joven.
¿Fueron felices juntos?
Sí, muy felices. Aún lo somos.
¿Es un buen padre?
Buen padre y buen esposo. Es una persona maravillosa, muy discreta y simplemente genial. Siempre ha sido genial para mí y para nuestra familia.
Usas mucho la palabra "discreto". Obviamente eso es importante para ti.
Oh, sí. En nuestra carrera, si no eres discreto y sacas todo a relucir, tu vida y tus sentimientos, la vida se vuelve terrible. Cuando eres actor o productor, tienes que ser muy discreto con tu vida personal.
Cuéntame de tu salud. Recuerdo que tuviste una arritmia cardiaca hace unos años. Te enviaron de urgencia al hospital. ¿Qué ocurrió?
¿Me pasó eso? ¿Me pasó eso?
Eso dice aquí... que sufriste un ataque cardiaco.
No lo sé, ya lo olvidé todo. Estoy bien. Estoy bien. Estoy bien. Estoy bien.
¿Debemos ser, como dices, discretos?
No, no, no. Estoy bien. Estoy bien.
Trabajaste con Marlon Brando en La condesa de Hong Kong. Brando se presentó en este programa y llegué a conocerlo bien. ¿Cómo fue trabajar con él?
Nunca tuve la oportunidad de conocerlo realmente bien. Marlon era muy difícil de conocer.
¿Qué tan buen actor era?
Genial, un gran actor, pero un poco confundido en su interior.
Mencionamos a Cary Grant. Trabajaste con él en La casa flotante, una gran película que aún se sigue exhibiendo.
Sí.
¿Cómo fue trabajar con él?
Hermoso, fue absolutamente hermoso trabajar con Cary en La Casa flotante. Él me ayudó bastante, fue una gran ayuda, y realmente yo lo amé mucho.
Getty Images
También filmaste con John Wayne, ¿verdad? ¿Las arenas de Iwo Jima?
Sí.
¿Cómo era?
Una persona maravillosa, me dejaba hacer lo que yo quería, y él decía: "Ella es joven. Déjenla ir donde quiera que desee". Eso me decía. Es decir, no me lo decía a mí, sino a la producción.
Federico Fellini, Marcello Mastroianni y Sophia Loren
¿Y qué me cuentas del gran Marcello Mastroianni?Bueno, Mastroianni es mi esposo en las películas, ¿sabes? He trabajado con él tantas veces, tanto tiempo, 20 años de mi vida. Y siempre nos portamos a la altura, muy bien juntos. Fue maravilloso, hubo una maravillosa amistad entre nosotros. Maravillosa.
Él era un gran hombre. Se fue muy pronto. ¿Y Gregory Peck? Filmaste Arabesco con él.
Sólo hice una película con Gregory, y me encantó. Cuando lo vi nuevamente, me entregó el Oscar. Estuve muy contenta de verlo.
¿Y, finalmente, qué hay de Sinatra?
Me encantaba Sinatra. Quiero decir, mi juventud fue con Sinatra, con todas sus canciones, todo lo que hizo. Por eso fue tan hermoso para mí trabajar con él.
Jerry Epstein y el hijo de Chaplin
En Arabesque (1965)





















No hay comentarios:
Publicar un comentario